miércoles, 12 de agosto de 2009
Aspirar a lo bello
domingo, 9 de agosto de 2009
Visiones de Oriente
El escritor español estuvo en Lima, durante la XIV Feria Internacional del Libro, dónde presentó sus dos últimas obras.
–¿Cuándo nace su interés por contar historias que tienen como escenario el continente asiático?
Desde que viaje allí por primera vez cuando era pequeño, junto a mi padre. Cuando conocí la India sufrí un shock enorme, por que es un país que no se parece a ningún otro. Para un niño de catorce años, el ver viejos con barbas que parecían sacados de cuento antiguo, elefantes en las calles, osos amaestrados, encantadores de serpientes, era una cosa fascinante, nunca había visto una cosa igual. Luego ya de adulto regresé varias veces y pasa que uno se hace amigo del país, de la gente, de su cultura y yo he encontrado historias fabulosas en la India, que no se conocían.
–¿El papel de la mujer india ha mejorado de forma equilibrada?
El papel de la mujer india es catastrófico. Y es por qué la India tiene dos grandes sociedades asolapadas: Está la India del campo, rural, dónde viven la mayoría de los indios y el papel de la mujer allí es espantoso, próximo al animal de carga. Lo curioso es que en India moderna, de la ciudad, es una sociedad diferente: Allí la mujer está emancipada. En Nueva Delhi, en Bombay, he visto chicas en su moto, con el sari frotando al viento y he encontrado las mujeres en altos cargos de administración.
–Sin embargo, Bollywood muestra una situación más festiva…
Es que Bollywood es el escape, no tiene nada que ver con la realidad. Si uno quiere conocer verdaderamente la India, no se puedes fiar de Bollywood. Bollywood es el sueño para salir de esa miseria. El cine indio es la religión que une a todos los indios. La India no es un país homogéneo, hay muchos idiomas, muchas culturas, religiones, etnias… y lo único que los une es Bollywood.
–Tuvo problemas para acceder a mucha de la información que luego se publicó en sus dos últimos libros. ¿Cómo fue el proceso de verificación de datos, si las fuentes no fueron directas?
“Pasión India” es más una novela histórica, en cambio “El sari rojo” es más no-ficción dramatizada. En esta última entrevisté a mucha gente que tenía alguna relación con la familia Gandhi y luego revisé todos los archivos de los periódicos de Nueva Delhi en busca de información. Pero encontré muy poco sobre Sonia Gandhi (protagonista de “El sari rojo”): Sonia es una mujer que no le gusta que hablen de ella, que le tiene pavor a los medios de comunicación y que ha dado sólo dos entrevistas en su vida. A mí no me la quiso dar –aunque al final la pude conocer– pero lo que hice fue alquilar una casa en Nueva Delhi, contacte a la gente que había trabajado con la familia y así, poco a poco, fui hilando la historia.
–¿El sari rojo simboliza una especie de maldición para la familia Gandhi?
No, yo no creo que haya una maldición en términos esotéricos. El sari rojo lo hiló Nehru desde su celda para su hija Indira, cuando ésta le dijo que se iba a casar Feroze Gandhi, que no tiene ningún parentesco con Mahatma Gandhi, pero el destino hizo que se casara con un hombre que compartía el apellido con el padre de la nación. Este mismo sari lo usa Sonia cuando se casa con el hijo de Indira, Rajiv. Y lo usa Priyanka también en su matrimonio. El sari rojo es entonces el símbolo de la continuidad dinástica de esta familia en el poder indio.
–¿Cómo va la película de “Pasión India”?
Shekar Kapur –el mismo que dirigió a Cate Blanchett en “Elizabeth”– está muy interesado en hacerla con una productora catalana. Pero no sé, los asuntos de cine no suelen avanzar tan rápido como uno quisiera. No tengo especial interés en trabajar en el guión, prefiero que venga un guionista con una visión más fresca del tema, que pueda aportar algo más nuevo a la historia.
EL DATO
Javier Moro (Madrid, 1955) es también investigador, coproductor de cine y guionista. Entre sus publicaciones figuran “Senderos de libertad”, “El pie de Jaipur”, “Las montañas de Buda”, “Era medianoche en Bhopal”, “Pasión India” y “El sari rojo”.
EDUARDO ALCÁNTARA CASTRO
(Diario Expreso / Cultural / 9 agosto, 2009)
lunes, 3 de agosto de 2009
Acento paulista
El escritor brasileño visitó la XIV Feria Internacional del Libro de Lima como parte de la delegación que es invitada de honor.
–Ha sido barman, artista corporal y guionista de televisión, ¿cómo llegó a la literatura?
Mi madre es escritora; mi padre, artista plástico; y mi hermana es actriz y claun. Vengo de una familia de artistas. Estudié publicidad, pero fui contaminado por el arte. A los 17 o 18 años empecé a escribir novelas, aunque recién publiqué cuando tenía 25.
–Entiendo que también es DJ y tocaba el teclado en una banda de rock, ¿hay alguna relación entre hacer música y literatura?
Pienso que todos los chicos en Latinoamérica o quieren ser futbolistas o quieren ser artistas. Yo escogí ser artista, hacer música. Y escogí la literatura por que es más individual. Me gusta trabajar solo, lo otro es una cosa más colectiva.
–En su obra “Feriado de mim mesmo” hace un análisis crítico de la soledad y el individualismo, ¿cree que internet y las redes sociales han ayudado a potenciar esta tendencia?
Sí, soy muy adicto a internet y me siento muy confortable trabajando solo en casa. El messenger siempre está abierto, siempre ando conectado, aunque detesto hablar por teléfono porque no soy una persona muy sociable. Más que potenciar la soledad, internet la viabiliza. Las personas sociables van a salir con sus amigos y siempre andarán acompañados por que son sociables, es una necesidad. Pueden estar en internet pero prefieren el contacto físico. En cambio, para las personas que no son sociables, la web los ayuda a conectarse con el mundo.
–¿Qué tanto hay de usted en sus libros?
Todo. No son autobiográficos, pero algo de mí hay en ellos. En “Feriado de mim mesmo” –libro que se está llevando al cine en una adaptación– hablo de un traductor, que vive solo en su casa, y está relacionado más directamente con mi biografía. Mi universo interno tiene caimanes, cocodrilos y cosas así, que están presentes en mis libros, pero no son, digamos, personales. Mis libros pueden hablar de mi universo interno, pero no están hablando directamente de mí.
–¿Cómo es su proceso creativo?
Tengo procesos de creación diferentes para cada libro. En mi último libro “O prédio, o tedio e o menino cego” (“El edificio, el aburrimiento y el niño ciego”), tuve la idea de trabajar con siete personajes adolescentes, en siete capítulos de tres partes –siete por tres, veintiuno–, porque los jóvenes tienen una fijación con los números y con las edades, entonces llega a ser un libro muy estructurado. En “A morte sem nome”, hablo de una suicida serial que se mata en cada capítulo, la idea era hacer un suicidio diferente por cada capítulo: La horca, tiro en la sien, corte de las venas, envenenamiento. “Feriado de mim mesmo” es un libro que lo escribí en veinte días, porque es a tiempo real, la narrativa es más rápida. Cada proceso de escritura es diferente.
–¿Y qué piensa de su participación en la FIL-Lima?
Lo mejor es conocer otros países como escritor y no como turista, a nadie le gustan los turistas (ríe). Aunque yo no tengo muchos amigos escritores, me gusta la idea de conocer otros países, otro público, otras culturas.
EDUARDO ALCÁNTARA CASTRO
lunes, 27 de julio de 2009
Morir bailando
–¿Cómo nace su interés por escribir sobre la violencia juvenil, la corrupción, el narcotráfico y otros problemas sociales?
Nace del periodismo. No sé en que momento decido dejar la prensa política y volver a mi primer amor que fue la crónica policial. Mi formación como escritor viene de leer mucho ese género, pero también tiene que ver con una elección personal y política: Soy un chileno exiliado desde muy niño, criado en la Patagonia cerca a la frontera, migrante en Río de la Plata, migrante en Buenos Aires… y lo que hago es tratar de recorrer mi país –Argentina, mi país cultural– y otras ciudades de América Latina, buceando en esos territorios y en los personajes que están siempre en la oscuridad, que aparecen en las páginas amarrillas de los diarios, pero que nunca toman la trama más sensible de estos sujetos. La elección es cruzar esos límites.
–Estos problemas no son exclusivos de Latinoamérica y se repiten en el resto del mundo, ¿estamos hablando no sólo de una crisis económica, sino también social?
Sí y también una crisis cultural. Trato de imaginar como será el periodismo con un mundo más enloquecido. Hay un interés por simplificarlo todo, por subestimar al lector, a los espectadores, que se suponen quieren espectáculo, entretenimiento más no información.
En la mayoría de los casos en los que hay santos populares modernos en Latinoamérica, son muertes trágicas, por accidente de tránsito o por asesinato. Desde Sarita Colonia hasta Santa Gilda, pasando por Valverde, todos ellos tienen una muerte trágica y misteriosa. La novedad, en el caso de El Frente (personaje de “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia”) es que el asesino es el estado y lo que se está santificando es ser una víctima de él, pero también se está santificando la fiesta. Por eso el título del libro, que es una frase de una cumbia colombiana que resume la dicotomía de un joven sumergido en los territorios y que intenta sobrevivir. Coquetea con la muerte, por que la muerte siempre está presente y por que no tiene una esperanza de vida muy larga, y por otro lado intentar desmentir a la muerte en el frenesí de la fiesta popular.
–La crónica es una herramienta recurrente en sus textos, ¿qué tanto el cronista puede condicionar su posición al lector?
Hay que condicionar al lector. El lector necesita que lo condicionemos de nuevas maneras. El cronista se debe ensuciar, se tiene que embarrar y sumergir; tiene que dejarse tocar y conmover por lo que está contando. Esta idea de la asepsia, la objetividad periodística es ideológicamente reaccionaria. Yo no experimento ni simpatía ni antipatía cuando alguien me cuenta como delinquir. Yo escucho y trato de comprender el porqué y cómo. No soy juez ni parte, en ese sentido podría llegar a ser objetivo. Pero no soy objetivo… ni radicalmente subjetivo a la hora de escribir.
–¿Y cuáles son sus próximos proyectos?
Tengo varios dando vueltas en la cabeza. “Si me querés, queréme transa” es un libro que le puse punto final hace dos semanas. Saldrá en noviembre en Argentina y aquí espero que llegue antes de marzo del próximo año. Y es lo que me desvela y ata a Perú hace cinco años: Una investigación en las redes narco de peruanos en Buenos Aires, contando como ha sido la guerra entre narcotraficantes en esta ciudad. Además, tengo perfiles de personas que vienen de un mundo ostentoso, al que pertenecieron pero que no les fue suficiente. En donde la dinámica ya no se explica, ni por la carencia ni por la necesidad económica. Donde hay otras cosas que juegan en aventurarse al riesgo.
EL DATO
Alarcón (Chile, 1970) ha ganado los premios TEA (2001) y Samuel Chavkin (2006) por su labor periodística. Ha escrito en las revistas Rolling Stone, Cambio y Gatopardo y en el diario argentino Página/12. Además, es autor de “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia” y “Si me querés, queréme transa”.
EDUARDO ALCÁNTARA CASTRO
martes, 30 de junio de 2009
Trabajo premiado

–¿Qué opina del reconocimiento otorgado por la Unesco a Caral-Supe?
El reconocimiento pone en valor universal a la Ciudad Sagrada de Caral. Es una combinación de alegría y responsabilidad, que compromete a nuestro país a mantener los valores universales, conservando, preservando el patrimonio arqueológico pero también el paisaje natural y las poblaciones del entorno.
–¿Cuál fue el proceso para ubicar a Caral en la Lista de Patrimonios Culturales de la Humanidad de la Unesco?
El proceso comenzó con el envío del expediente al Centro de Patrimonios Mundiales, de acuerdo a los requerimientos correspondientes, presentando todos los valores universales que consideramos tiene la Ciudad Sagrada de Caral. En este caso han sido un centro urbano con un diseño complejo, cuya ejecución fue planificada como arquitectura monumental y el haber sido construido por el Estado más antiguo que se formó en el Perú y América y sobre todo se ha remarcado mucho su autenticidad que se ha mantenido a pesar de los cinco milenios.
Ese expediente se presentó hace cinco años, pero se perdió y hemos tenido que enviar otro. Este último expediente llegó a manos de un comité de especialistas, que envió a un experto para que confirmara en el mismo sitio los valores que nosotros habíamos expuesto. Luego de ello, un comité de sitios y monumentos, con sede en París presentó un informe al Centro de Patrimonios Mundiales, que este año se reunió en Sevilla, donde participan veintiún países. Ellos han aprobado la nominación mundial.
El reconocimiento pone a nuestro país en el nivel internacional. Va a haber mucho interés en conocer la Ciudad Sagrada de Caral y eso va a impulsar el desarrollo turístico y fomentará beneficios económicos para las poblaciones locales, para las poblaciones de la región y del país. El reto ahora es hacer que el desarrollo turístico sea sostenido y preservar el sitio y su paisaje, a través de regulaciones, que permitan el beneficio de los peruanos de ésta y las próximas generaciones.
He conversado acerca de ello con el presidente del gobierno regional Nelson Chui…
Cuando se habla de desarrollo no se habla de un solo lugar. Estamos hablando de un desarrollo integral. Tenemos quince años trabajando en la investigación y conservación de Caral, pero queda la puesta en valor de este importante sitio y también lo estaremos haciendo en los sitios vecinos como Chupacigarro, Áspero y Vichama, entre otros, porque queremos que se reconozcan todos los asentamientos que ha tenido esta civilización. Y en buena hora, ahora el turista no sólo podrá visitar Machu Picchu y Ollantaytambo, entre otros sitios importantes. La idea es dinamizar el turismo.
Las autoridades de la Unesco entregarán un diploma al Estado y seguramente de eso dependerá cómo el Estado, el gobierno regional, el gobierno local y la población peruana se identifiquen con este importante premio. Todos los peruanos debemos estar contentos y felicitarnos por ser los herederos de esta importante tradición cultural.
EDUARDO ALCÁNTARA CASTRO
(Diario Expreso 30/06/09)
domingo, 21 de junio de 2009
No estoy loca
Mal hacen algunas novatas, que con indicios de ser “one hit wonders” se auguran éxito antes de tiempo, demostrando que el serrucho es la herramienta preferida de insulsas princesas vestidas de insolencia. Aquellas primerizas no deberían seguir el ejemplo de Katy Perry, quién después de despreciar una colaboración con Miss Spears (una que Britney jamás ofreció), se mandó con tremenda roca al compararse con Amy Winehouse -sólo que más gorda- y Lily Allen -sólo que más flaca. En la ausencia de Amy (que está en cuarentena), Lily salió a despotricar contra la que no se cansa de decir que besó a una chica. “Siempre supe que se trataba de una versión americana de mí. Fue contratada por mi sello en Estados Unidos, que buscaba a alguien controvertido y chiflado como Lily Allen y la encontraron a ella”. Katy Perry no tenía más que decir, pero la Allen sí: “Ella no compone sus propias canciones, así que mejor es que se calle”. Y es que el talento no se tasa con el peso, mi querida Katy. Y eso de insinuar que Lily es gorda, ya te lo tenías advertido. Si no, preguntémosle a la pobre inglesa que se atrevió a gritarle “fat bitch!” a la salida de un bar londinense. Un ojo morado y el registro de centenas de palabrotas vomitadas por una incontrolable Allen. Qué finura.
La Reina Pastrula
A hablar de más y a tirar barro con ventilador es en lo que se a dedicado Lily Allen luego de terminar la promoción de su disco debut Alright Still (2006), en un largo tiempo que parecía ser un estancamiento creativo. Pero como no tenía nada más que hacer, la transformación de Lily, de simple boca floja a líder de opinión, para la prensa fue la mejor manera de no ser olvidada. Si el dólar bajó, preguntémosle a Lily porqué. Si la paz mundial se ve amenazada, entonces Lily tendrá la solución. Si algún grupo que se llame Radiohead se anima a regalar su disco In Rainbows por Internet, entonces Lily se molesta, los llama irresponsables y se olvida que la vaca del MySpace alguna vez fue ternera.
Así como defiende la legalización de la marihuana, el té verde y la valeriana, la Allen aboga por hijos de su tierra como Pete Doherty y Amy Winehouse, pero ladra contra aquellos que admitieron haber comprado el disco de Paris Hilton. Entonces, para ella, las celebridades comienzan a engullirse de ajenos desvaríos y hace falta mucho antídoto para tanto veneno: "Una noche con Courtney Love me hizo entender por qué Kurt Cobain se suicidó"; “Victoria Beckham es demasiado flaca y no tiene talento" y la más celebre “Kate Moss es un mal ejemplo". Sin contar lo que le tocó a Kylie Minogue, Elton John, James Blunt, The Kooks y George W. Bush, que ya debe estar cansado de ser el rey de los lornas. “Creo que la cultura de la fama es pésima”, dice Allen, pero tampoco se nota que le tiene mucho asco. Para ella son sólo gajes del oficio.
Las chicas malas también se asustan
La relación prensa sensacionalista – estrella sobreexpuesta otra vez daba sus frutos. El “chepibola” que se dieron mutuamente cuando Lily se enamoró y se embarazó del Chemical Brothers, Ed Simons, sólo duraría hasta que una pérdida y un mes después, en febrero del año pasado, la separación definitiva de los músicos, se filtrara nuevamente en los tabloides ingleses. Ya para eso, ella trabajaba en su segunda placa, donde, obviamente, la colaboración con los Chemical Brothers quedó desecha. Frustraciones que llevaron a la Allen a buscar más colaboraciones y a encontrarse con más negativas. Se habló de los Take That, del líder de Blur y Gorillaz, Damon Albarn y hasta de la confundida Lindsay Lohan. Pero no. Sólo Greg Kurstin (“Alfie”, “Not Big”), de The Bird and The Bee, volvería a co-producir el disco que llevaba mucho tiempo en espera mientras su disquera no dejaba de presionar.
“The Fear” es el primer sencillo, lanzado a finales del último año, y que Lily no tuvo mejor manera que promocionarlo cantando su versión de “Womanizer” en el programa de Mark Ronson, transmitido a través de una emisora del grupo de la BBC. Entonces ardió Troya. Su hazaña de cantarle a los perros, perros aunque mal paguen, le salió tan caro que Lily se lavó las manos, culpó a Ronson y mandó besitos volados a la resucitada Brit y todo porque la EMI le mandó un memo jalándole las orejas. “No lo vuelvas hacer” se escuchó, pero la ahijadísima de Joe Strummer se sentó en sus jefes, repetió proeza y ellos se vengaron retrasando el lanzamiento del nuevo disco.
No eres tú, soy yo y viceversa
Entre calenturas de nuevo año, Lily se animó a colaborar en el álbum War Child: Heroes (2009), compilado de covers a beneficio de los niños víctimas de la guerra, donde versiona el contestatario clásico de The Clash, “Straight to Hell”, aunque minúsculo e inofensivo al lado del original. Los primeros guiños al electropop eran evidentes y mientras se esperaba el lanzamiento oficial del trabajo, programado para inicios de febrero, aún se manejaban títulos como Stuck on the naughty step, Fuck You, Very Much y It`s not me, it´s you, este último, el título oficial después de que se develó la portada del disco.
El ska, el reggae y los sonidos urbanos que se retrataron en su trajinado debut, Alright, Still, quedaron atrás junto a su acento cockney y a los kilos que le sobraban. Lily hizo dieta, pero no por eso dejó de ser una muñeca imprudente y destemplada. En “The Fear” hace gracia de sus miedos hacia el establishment y el consumismo; una radiografía al precio de la fama en un tono dulzón y cínico. Por el mismo lado, la infantil “Fuck You”, también conocida como “Guess Who Batman” o “GWB”, es una obvia diatriba a Bush y a la guerras que emprende EE.UU. cada vez que otra nación le sopla la nuca.
La maduración artística de Allen recae en sus introspectivas composiciones. Así, en “Everyone’s at It” hace una clara referencia a sus adicciones en clave pop: “No me gusta estar arriba/Quedarse hasta más allá de la luz solar/Tiene que ser divertido/Y esto no se siente bien”. O en “Not Fair”, con remezclas en country, donde parece que se pone sus jeans y ordeña una vaca, mientras atestigua que no llega al orgasmo por culpa de un desafortunado eyaculador precoz. Y en esa introspectiva le canta a su padre ausente (“He wasn’t there”), a Dios (“Him”) y al amor inerte en “Chinese” una de las más emotivas del disco, sólo comparable con “Littlest Things”, del anterior disco.
Quizás It`s not me, it´s you, sea la única rehabilitación que Lily Allen necesitaba. Donde, digamos no tenga que esconderse de los paparazzos, ni de la fama, ni de las flacas con suerte. Lo suyo, obviamente, no es lo evanescente. ●
Fuck You / Lily Allen
martes, 9 de junio de 2009
Vida Literaria
El escritor fue reconocido con el Premio Internacional Don Quijote de La Mancha en la categoría Mejor Trayectoria Internacional. Los premios, dotados con veinticinco mil euros (unos treinta cuatro mil seiscientos dólares) cada uno y una escultura de Manolo Valdés, fueron concedidos por unanimidad en las dos categorías establecidas, a la más destacada trayectoria individual, en el caso de Vargas Llosa y a la mejor labor institucional, para Macapagal-Arroyo.
El fallo de este premio ubica al escritor como un “infatigable creador” y una “destacada influencia de la literatura universal”, medio siglo después de la publicación de su primera obra literaria.
La segunda edición del Premio Internacional Don Quijote de La Mancha se llevará a cabo en la ciudad de Toledo en una fecha aún por definir, en octubre de este año. En la primera edición de estos premios, el año pasado, los galardonados fueron el actual presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, y el escritor mexicano Carlos Fuentes –autor de “Aura”–, mientras que la entrega fue presidida por el Rey de España, Juan Carlos I.
A lo largo de su carrera, Vargas Llosa ha recibido innumerables premios y distinciones. Cabe destacar sobre todo dos de los máximos galardones que se conceden en el ámbito de las letras hispánicas: el Premio Rómulo Gallegos (1967) y, sobre todo, el Premio Cervantes (1994). Otros destacados premios en su haber son: el Premio Nacional de Novela del Perú (en 1967, por su novela “La casa verde”), el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986) y el Premio de la Paz de los Libreros de Alemania, otorgado en la Feria del Libro de Fráncfort (1997), entre otros.
